Clostridium Difficile ¿Conoces esta bacteria y cómo afecta a los porcinos?

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Dentro del sector productor de cría porcina, las enfermedades gastrointestinales están entre los principales problemas sanitarios. Uno de estos padecimientos se presenta mayormente en lechones de menos de siete días de nacidos y es causado por la bacteria clostridium difficile, también conocida como C difficile.

Esta bacteria gram positiva es anaerobia (lo que hace difícil su aislamiento) y formadora de esporas. Se encuentra presente de manera natural en el tracto gastrointestinal de los puercos, de otros animales, e incluso de humanos. Es bastante resistente y puede generar infección apenas unas horas después del parto, provocando enseguida daño intestinal.

Se esparce con una rapidez tal, que pareciera que las crías están naciendo con diarrea. En la actualidad es señalada como una de las principales causas de enteritis en lechones recién nacidos. De hecho, es causante de un alto índice de mortalidad en la población porcina (de hasta un 50 por ciento de las camadas contagiadas) durante sus primeros días de vida.

Clostridium difficile origina dos toxinas A y B, la primera es una enterotoxina de gran peso y la segunda es una citotoxina poderosa. Estas ejercen su acción adhiriéndose a los órganos digestivos, para luego liberarse provocando lesiones y necrosis de las células epiteliales. Las bacterias ingresan en la pared intestinal y generan daños en el tejido muscular.

Las esporas que produce esta bacteria son más resistentes que otros tipos a distintos desinfectantes y a cambios de la temperatura. Tanto, que pueden resistir bien tanto ser sometidas a hervor o ser congeladas y aún así conservarse durante un lapso de hasta un año.

Aunque la enfermedad causada por clostridium difficile se suele presentar en mayor proporción en humanos que reciben tratamiento con antibióticos que afectan el funcionamiento de la flora intestinal, esta condición no se da en los puercos, ya que en este caso los estudios no han arrojado que se vincule con el uso de antibióticos. La bacteria aparece y perjudica tanto a los cerdos que han recibido tratamiento con antibióticos como a los que no lo han recibido.

¿Cómo se transmite la bacteria clostridium difficile entre los lechones?

Habitualmente la bacteria se encuentra en las heces de las cerdas. Las crías de las porcinas reciben la bacteria siempre por la boca, pasando esta al estómago y luego alojándose en el tracto intestinal.

Síntomas

Generalmente, la infección por clostridium difficile puede detectarse por el siguiente cuadro clínico en los lechones:

-Diarrea persistente desde los primeros días o incluso primeras horas de vida. Esta suele ser amarillenta al inicio, con una consistencia pastosa o acuosa. Luego las heces pueden tornarse más oscuras y contener sangre o tejidos necróticos. 

-Disnea y distención abdominal.

-Edema o inflamación del colón.

-Pérdida severa y vertiginosa de peso.

-Se reduce visiblemente la tasa de crecimiento y algunos lechones se observan tan débiles que ni siquiera son capaces de amamantarse de sus madres.

-Algunos lechones mueren sin alcanzar su primera semana de vida. Antes de morir se puede observar en estos un oscurecimiento de la zona abdominal.

-Las cerdas madres no presentan sintomatología.

Diagnóstico

Además de los signos clínicos, para diagnosticar esta infección en cerdos es necesaria la detección de las toxinas A y B bien sea por un cultivo bacteriano en las heces o en el contenido del colon de los lechones afectados (post-mortem), o también por análisis de sangre de proteína C reactiva (PCR).

Control y tratamiento

En el tratamiento de los lechones afectados se administran antibióticos como penicilinas, eritromicina, tetraciclinas, cefalosporinas, entre otros. Asimismo se agregan medicamentos en el pienso de las cerdas gestantes, al menos dos semanas previas al parto, con la finalidad de minimizar la contaminación con la bacteria.

Actualmente no existen vacunas contra la clostridium difficile, por ello el control más importante radica en la prevención y la higiene. Estas son las medidas a tomar para evitar la multiplicación de un foco de infección:

-Limpiar y desinfectar a fondo la zona de parto de las cerdas con un producto de amplia concentración y efectividad, pues es necesario asegurarse que no haya ningún resto de las heces de las cerdas que estuvieron antes, pues como ya sabemos las esporas pueden esparcirse y sobrevivir por largo tiempo.

-Lavar bien la piel las cerdas, pues el estiércol en estas también puede albergar las esporas de la bacteria. Es importante hacerlo antes de entrar a  la zona de parto.

-El cuidador de los cerdos también debe mantener una higiene muy cuidadosa, pues puede transmitir la bacteria con restos de esporas en sus ropas o incluso en sus manos. Por ello es recomendable que se utilicen guantes exclusivos para la atención de los lechones.

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