Epidermitis exudativa porcina: ¿La conoces?

La Epidermitis Exudativa, una enfermedad conocida por las siglas EE, es una patología dermatológica que, debido al aumento de las explotaciones y la producción intensiva, ha aumentado su aparición en las granjas porcinas de todo el mundo.

Esta enfermedad la causa una bacteria conocida científicamente como Staphylococcus hyicus, la cual invade la piel dañada y causa una infección cutánea con eccema o dermatitis húmeda que afecta a los lechones lactantes y también en los destetados.

Conocida también como Eczema húmedo o enfermedad del cerdo graso -en inglés “greasy pig disease”- esta patología también puede ser reconocida por darle a la piel de los lechones un aspecto característico, que se denomina “piel de rinoceronte”.

La enfermedad se desarrolla cuando la bacteria -la Staphylococcus hyicus– entra en la epidermis del cerdo por medio de heridas. Los principales afectados son los cerdos menores a 8 semanas de nacidos.

Fuente de infección

La primera fuente de infección se encuentra en el canal de parto de las cerdas portadores, allí es donde la bacteria prolifera durante los días precedentes al parto. Después, las heridas producidas en las riñas que se producen al competir por los pezones y los reagrupamientos son una vía factible para la entrada de la bacteria.

Por otro lado, cualquier elemento abrasivo para la piel (suelos, rugosos, esquinas afiladas, entre otros) son un factor de riesgo para la entrada del Staphylococcus hyicus.

Síntomas de la enfermedad

El nombre de “Eczema húmedo” tiene que ver con los síntomas de la enfermedad que son visibles en la piel. El eczema, normalmente, comienza en las fosas nasales y luego sigue hasta las orejas, cuello, vientre y termina extendiéndose por todo el cuerpo del animal.

Cuando se producen las peleas por los mejores pezones, los lechones lactantes suelen terminar con heridas en la cara y las extremidades. Esto sucede porque los cerdos pequeños se pelean con mordiscos y arañazos. Aquí es donde arranca el problema.

La enfermedad se mantiene bajo control si los lechones calostran de forma correcta y reciben inmunidad por parte de la madre.

La aparición de un serotipo nuevo por la entrada de cercas portadores o los partos de cerdas jóvenes que no hayan obtenido inmunidad son factores determinantes, también lo es la presencia de enfermedades inmunosupresoras.

Al comienzo, la enfermedad hace que la piel de los cerdos se ponga húmeda y viscosa. Los lechones son pegajosos al tacto. Después, la piel se seca y se forma una corteza dura. Cuando la enfermedad es grave, en la piel de los lechones se forman diversos caparazones negros, que son duros y sólidos. En estos casos, debido a la necrosis, los lechones mueren.

La patogenicidad viene dada por una toxina exfoliante que produce la separación de las células de la epidermis y del estrato espinoso superior. Esto permite una rápida diseminación intradérmica de la bacteria.

Se penetra masivamente en la piel, ganglios linfáticos y en la sangre.

¿Cómo se diagnóstica la enfermedad?

El diagnóstico de la Epidermitis Exudativa se hace en base a las lesiones, síntomas observados y por el aislamiento de la bacteria en las heridas.

Para el diagnóstico es importante llevar a cabo un antibiograma. Se debe seleccionar como muestra un área húmeda, retirar la costra que la cubre y pasar un hisopo por toda el área problemática.

Las lesiones renales también se pueden observar. En la pelvis renal se consiguen restos se un precipitado blanco o amarillento y pielonefritis.

Control y tratamiento de la enfermedad

Un tratamiento temprano parenteral, con antibióticos (amoxicilina, lincomicina, trimetoprim, sulfamidas) suele ser muy efectivo, se ha detectado un incremento de las resistencias producidas por la bacteria. Por lo tanto, en casos de persistencia del problema es necesario un estudio de Resistencia Antimicrobiana (AMR).

Otros métodos de prevención son los siguientes:

  • Aislar animales enfermos para evitar la transmisión entre ellos.
  • Inyectar a los cerdos afectos un antibiótico al que el organismo sea sensible.
  • Bañar a los lechones con varios desinfectantes que pueden ser cloro, clorhexidina, yodo, entre otros.
  • Controlar la humedad ambiente y evitar las altas temperaturas.
  • Disminuir la presencia de los animales en los corrales.
  • Prevenir a los lechones de traumas o daños en la piel.

Esta enfermedad no debe confundirse con la dermatitis, que también es común en las granjas porcinas.  

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